Actor, culturista, ex y ex marido de habla para ABC

arnold-schwarzeneggerA los 64 años, no es el señor mayor de la canción de Los Beatles. Visto de cerca da un poco de miedo. El anillo de calavera, también. Dejó el cargo de gobernador de California en enero de 2011 al agotar las dos legislaturas permitidas pero tal como lo llevan los de seguridad y los de prensa («Cinco mintutos, cinco minutos») parece que fuera el presidente.

A mitad de año anunció su separación matrimonial de Maria Shriver, con la que tiene cuatro hijos; paralelamente anunció la existencia de un quinto hijo con la niñera de toda la vida. Además, prepara sus memorias y ha vuelto al cine. Ahora está en Europa. Primero fue a su Austria natal a inaugurar el museo dedicado a su persona, que tiene desde su cama de adolescente a las pesas y equipos de entrenamiento de su juventud, pasando por un retrete (usado) de aquella época. En el jardín se ha plantado una de las tres estatuas de bronce en pose de culturista que encargó a . El destino de las otras parece que es Ohio y la casa de , el republicano, como lo llamaba Bush padre.

En Columbus (Ohio) se celebra habitualmente la feria deportiva que este fin de semana ha venido a Madrid con el , un despliegue de catorce deportes olímpicos y no olímpicos (entre los no olímpicos, la lucha de pulsos). Pero el negociado que más destaca es el del culturismo. Y Arnold entregó ayer el premio al campeón. Antes se dirigió al auditorio y parecía que estuviera dando un mitin. Justo ahora que no se dedica a la política. Pero el deporte no lo ha abandonado, de lo que da fe el cuerpo embutido en un elegante traje de dimensiones no homologadas. «Por la mañana, hago una carrera de una hora y por la tarde noche hago un entrenamiento con pesas de unos cuarenta minutos. Y además, nado, juego al tenis, esquío…». Pero es que cuando era gobernador tampoco paró. «Entreno normalmente a las seis de la mañana y a esa hora la oficina del gobernador no está abierta. Y por la noche, ya a partir de las nueve de la noche, es una hora en la que no suele haber ni fuegos ni terremotos ni desastres naturales». Lo que en California no es una forma de hablar.

El actor acaba de firmar un contrato multimillonario con para escribir sus memorias: «. My Unbelievably True Life Story». Pero no suelta prenda. «Si le contara lo que voy a contar estaría hasta las seis de la mañana». Le ayudará , que escribió las de Alan Greenspan y Norman Schwarzkopf. Héroes de los suyos. Porque si de joven su ídolo era , en cuando llegó a Estados Unidos se quedó prendado de Richard Nixon. «Escuchar a Nixon era un soplo de aire fresco». De hecho, el presidente del Watergate es la razón por la que Arnold se hizo republicano.

No quiere hablar de Sarah Palin o de su renuncia. Tampoco de su candidato republicano favorito. «Todavía no se puede decir nada. El proceso americano es distinto al europeo. La política es diferente allí. Hay un proceso de dos años para elegir el candidato y hasta dentro de un año no se sabrá».

La política es tan distinta en Estados Unidos que anunció su candidatura a gobernador de California en el «Tonight Show» de Jay Leno. Y luego demostró ser el emigrante que más lejos había llegado en el país desde John G. Downey en 1862. Porque lo de Arnold, un señor que habla alemán con acento estadounidense, es la materialización del sueño americano. «El éxito personal es el resultado de la determinación, el trabajo y la perseverancia», dice. Cuando se hicieron públicos sus bienes al acceder al cargo, se supo que tenía acciones de General Electric, Pepsi, Coca-Cola, Starbucks, Wal Mart y Pfizer. Como si hasta para comprar acciones quisiera ser un all american (casarse con una Kennedy ya fue el colmo de la integración en la tierra prometida). Primero fue deportista (ganaba habitualmente a , «El Increíble Hulk»), luego se hizo millonario, luego triunfó en el cine, más tarde fue político (dos legislaturas) y sigue con las ferias del inverosímil mundo del culturismo. Le pregunto si va a presentarse a senador. «No, ahora hago películas».

Leído en: abc.es

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