Una billonaria republicana y un veterano demócrata de 72 años se baten en duelo para hacerse con

Meg WhitmanDesde Ross Perot en 1992 al actual alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, EE UU cuenta con una larga tradición de millonarios que un buen día sacan la chequera para comprar el poder político. Entre ellos , ex consejera delegada de eBay, se ha hecho un hueco de honor al batir todos los récords al poner 140 millones de dólares (100 millones de euros) de su bolsillo. Si con esa fortuna no llega a convertirse en la primera mujer por lo menos será la primera millonaria vencida por su asistenta doméstica.

Su pesadilla se llama , tiene 39 años, es mexicana y cobraba 23 dólares la hora en casa de Whitman hasta que el año pasado le pidió ayuda para legalizar su situación migratoria después de nueve años trabajando para ella. Whitman la despidió por teléfono: «De ahora en adelante tú no me conoces y yo no te conozco», le advirtió con tono de gángster. «Nunca me has visto ni yo te he visto, ¿me entiendes?».

La ironía es que para cuando Nikki decidió contarlo en rueda de prensa el mes pasado Whitman bombardeaba diariamente a los californianos con 1.300 anuncios de televisión al día -e infinitos en la radio- en los que prometía mano dura contra los empresarios que contraten a ilegales. Whitman asegura que no la denunció a las autoridades porque era «como parte de su familia», pero la despidió tan pronto supo su situación. «Que no diga que me trataba como parte de su familia porque no es verdad», replicó la asistenta con lágrimas en los ojos. «Me tiró a la calle como si fuera basura», insistió.

Al borde de la bancarrota

Para los votantes fue lo que el estratega político Darry Sragow llama ‘el momento ¡Ajá!’, ése en el que creen haber visto la verdadera cara del candidato, oculta hasta entonces tras una orquestada campaña de muchos millones de dólares. Y desde ese momento Withman es, para muchos, una mujer falsa «que dice una cosa y hace otra», se lamenta Celina Alonso, una tendera de Los Angeles que deseaba votar a la candidata republicana solo porque está en contra del aborto. «Creo que el señor lo hará mejor», admitió. El señor es , que probablemente se convertirá en el gobernador más viejo de California a los 72 años. Los votantes tampoco estan muy entusiasmados con él, pero dado que este estado está al borde de la bancarrota, muchos prefieren la experiencia de alguien que ya ocupó el cargo entre 1975 y 1983. «Sé que para muchos votantes ésta es una infeliz elección entre un viejo político sin planes de futuro y una billonaria sin experiencia», reconoció Whitman en NPR, para sorpresa de su entrevistadora. Hasta que el caso de la asistenta le estalló en las manos, Whitman le pisaba los talones a Brown.

El que gane tendrá en sus manos un quebradero político y económico que los últimos dos gobernadores no han sabidoresolver. A los ciudadanos lo despidieron mediante el proceso electoral del ‘recall’, que derivó en la elección de un popular actor de Hollywood casado con una Kennedy, , que todavía gana en simpatía y buen humor, pero que acaba su mandato con unos índices de popularidad tan bajos como los del hombre al que sustituyó (22%).

Leído en: diariovasco.com

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