quiere que su apuesta contra el quede como su mayor legado en

En estos días electorales en los que todos los políticos giran frenéticos de campaña en campaña deambula como un alma en pena por California. ¿Quién querría que se le asocie con un gobernador cuya gestión desaprueba el 70% de la población? Pero a ‘Gobernator’ no le importa. Tiene otra causa más importante que defender, su propio legado. Y tiene un nombre que bien podía ser el de una bomba secreta: .

Ése es el nombre de la ley para reducir la emisión de gases invernadero que en 2006 convirtió a California en líder mundial de la lucha contra el cambio climático y enfrentó al ex actor con el Gobierno de , que se había negado a firmar el . Trece estados modelaron su particular respuesta al calentamiento del planeta con la AB32 en mente, aunque ninguno llegó tan lejos: reducir un 25% las emisiones de dióxido de carbono para 2020. El esfuerzo debe empezar e 2011, si las petroleras no logran engañar a los californianos con la , que se vota el martes. El anzuelo es bueno: trabajos, trabajos, trabajos…, el gancho infalible de toda campaña electoral en estos tiempos de crisis.

Quienes proponen en referéndum congelar la entrada en vigor de la ley hasta que el paro en California baje al 5,5% durante un año (lo que solo ha ocurrido tres veces desde 1970) sostienen que la nueva regulación espantará a los negocios y destruirá más de un millón de empleos. Y eso, en un estado que ya tiene una de las mayores tasas de paro es algo que nadie quiere oír. La media nacional del 9,6% de desempleo que puede costarle al Partido Demócrata la pérdida del Congreso en estas elecciones sube al 12,4%, pero en ocho de sus 58 condados pasa del 20%, una cifra que en EE UU ni siquiera cabe en la imaginación.«Con 2,2 millones de personas sin empleo, ¿es este el mejor momento para gravar más a las empresas y destruir más puestos de trabajo?», dice Anita Mangels, portavoz de los defensores de la Proposición 23. Con la AB32 subirá el costo de la luz, del gas, de la gasolina, de los coches, la gente tendrá que comprar nuevos electrodomésticos, los transportistas se mudarán a los estados vecinos de Nevada y Arizona pero seguirán conduciendo sus camiones sucios por las carreteras de California… Así reza el apocalipsis que Mangels relata de carrerilla. El argumento sería demoledor de no ser porque le pagan indirectamente los grandes de Texas.

Financiación

, , , , , … La lista de los donantes que han puesto casi seis millones de euros para financiar esta campaña es más negra que el crudo que extraen. Y en ella no están gigantes como Exxon y BP que ya se han preparado para la transición invirtiendo en energías renovables.

Una campaña que en la resaca del mayor vertido de de la historia que ha sembrado de muerte el cuesta más de vender, al menos en California, el estado que dio vida al movimiento ‘hippie’. Por eso la última encuesta que publicaba el lunes ‘Los Angeles Times’ tenía a las petroleras perdiendo frente a la tecnología verde por 32-48.

Leído en: eldiariomontanes.es

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